French kiss

Buenas, amig@s…

Reaparezco por aquí pese a que, o quizás precisamente porque esto de bloguear está muerto. Ya saben lo que me van las causas perdidas… Como cantaba Enrique Bunbury en los Héroes (aunque era una versión de Más Birras) “Si quieres que te diga qué hay que hacer, te diré que apuestes por mi derrota”.

No sé si saben vds eso de que “El hombre propone y Dios dispone” Pues en este caso ha sido más literal de lo que suele serlo el refranero español pero como no me quiero extender lo más mínimo, les comento que lo pasado pasó. Lo bueno que tiene ser de según qué forma es que, cuando uno cierra ciertas puertas, lo malo se queda al otro lado porque no iba con uno. Eso sí, para ser totalmente sincero, ha costado recomponerse. Y para ser agradecido les diré que no lo he hecho solo. Algo que tengo claro desde La Bola de Cristal es que “Solo no puedes. Con amigos sí”

Así es que, llegados a este punto, les diré que retomo esto donde lo dejé: Hablaré de esas (mis) cosicosas que no le importan a nadie y, si en estas resulta que vd y un servidor conectamos, estaré encantado. Comenzamos…

Un país: Francia.

Un icono que, incomprensiblemente, nunca llegó a este lado de los Pirineos: Mylène Farmer.

Puede que el nombre no les suene pero, desgraciadamente, dos de sus “tubes” sí que lo harán. Y digo desgraciadamente porque es harto probable que vds conozcan Libertine y Désenchantée en la voz de la, al menos para este que escribe, muy prescindible Kate Ryan (Fans de la Ryan, circulen… que el mundo es muy grande para que tengamos que cruzarnos, aunque sea en el ciberespacio)

Si vd está leyendo todavía es que, como poco, admite opiniones contrarias a las suyas con lo que es de los míos. Bien hallado me siento en su compañía aunque le prevengo: Más pronto que tarde hablaré de O.T. y si vd es muy fan, lo mismo nuestro pequeño romance está destinado a morir.

FrenchSting

O, lo que es lo mismo, lo nuestro (como lo de la de Quebec con Sting) puede quedarse en un aquí te pillo y aquí te mato…

Un servidor llegó a la Farmer por recomendación de Abel Arana. En aquellos momentos (allá por el 2000) él era el 50% de los Pumpin’ Dolls y yo el 50% de Flores Raras. El descubrimiento me noqueó. Mylène, con una voz muy peculiar, había pergeñado un estilo personal que había afianzado con unas producciones de un nivel sin parangón. Yo no podía dar crédito a lo que veía, con unos clips que eran auténticas películas y unos conciertos con un nivel técnico idéntico a los de Madonna (sólo que con una dirección artística mucho más depurada) ¿Cómo es posible que por estos lares no se supiera nada de ella? Sobre todo cuando tiene todos los records habidos y por haber (en números uno, discos de diamante, entradas vendidas…) No sé si les ha sucedido alguna vez pero un servidor, a veces, cuando disfruta mucho de algo prefiere guardárselo para uno, así que decidí convertirla en mi placer secreto. Y así ha sido una década y media. La Farmer ha formado parte de un mundo que no he compartido más que con mis más íntimos pero, con la edad, y cansado de la mediocridad a la que nos llevan sometiendo las radiofórmulas la intemerata de años, ha llegado el momento de romper el silencio y de llevar un producto que hasta hace nada ha sido gourmet a las estanterías del Carrefour para su gusto y disfrute.

Y yo creo que ella misma ha pensado lo mismo. Si es que hasta a su protegida, Alizée, a la que escribió y produjo (en colaboración con Laurent Boutonnat) sus dos primeros trabajos (sí, los de Moi… Lolita y J’en ai marre) se le pone más cara que a ella en medio mundo. Así es que se ha remangado, ha tirado de teléfono y ha conseguido contar con el gran Sting para asegurarse la repercusión internacional que no terminaron de tener sus colaboraciones con Seal o Moby. El resultado de esta unión es Stolen car, una versión del ex-Police que pone de manifiesto que la personalidad de la diva es poderosa, aguantando el embite de la leyenda inglesa en un corte que es de los temas más sencillos que ha grabado en una carrera que cuenta ya (con este Interstellaires) con diez álbumes de estudio. El clip, rodado en París, viene subidito de tono.

Interstellaires, un disco qu

Interstellaires, un disco que demuestra que la Farmer, sin deslumbrar, es muuucho mejor que la inmensa mayoría de lo que suena.

¿Y cómo es Interstellaires? Un disco que, pese a no tener los trallazos a los que nos suele tener acostumbrado es su trabajo más regular (y quiero decir menos irregular) desde Avant que l’ombre… (2005) Una joya hecha para oídos y sensibilidades que lo mismo (y es una pena) ya no existen. Quiere que la queramos, como muy bien canta en la pequeñita I want you to want me. Y se lo merece taaanto que no tengo palabras. Lo que tenga que ser será.

Yo me despido hasta Un jour ou l’autre con una voz que siempre me acaricia el alma. Con una ARTISTA que todavía me hace creer que esta dinámica del “todo vale” se puede invertir. Aunque muchos días me sienta désenchantée.

Gracias Mylène.

¡Brava Mylène!

 

 

 

 

 

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